jueves, 26 de septiembre de 2013

Capítulo 6

-Lousi, si quieres te acerco a casa, mi padre me ha dejado el coche para que no tengas que dejarte un dineral en el taxi.
-Emm, ¡claro!, muchas gracias Gonzalo. –La sonrisa estúpida seguía sin borrarse de su cara, estaba totalmente hipnotizada con el chico, su acento y su sonrisa, que era la más adorable del mundo, irradiaba felicidad por donde pasaba.

Subieron al coche y Gonzalo encendió su Ipod; por primera vez en todo el día ninguno de los dos sabía qué decir, pero el silencio no era incómodo en absoluto, disfrutaban de la música, de vez en cuando sus miradas se cruzaban, sonreían y volvían a la música. Comenzó a sonar otra canción, “Touchless” de Negative, era uno de las canciones más bonitas y tristes que Luly había escuchado, la voz del cantante era impresionante, sólo pudo cerrar los ojos y recostar la cabeza en la ventanilla del coche. Cuando llegó el estribillo las miradas de los chicos volvieron a cruzarse, ambos sonrieron y se ruborizaron, parecía que la canción leía sus pensamientos y decía lo que ninguno de los dos quería o podía decir: “Hold me…Kiss me…Love me…Don’t ever leave me”. Después de esa canción ninguno de los dos se atrevió a mirar al otro y sólo escuchaban la música. Así llegaron al piso del Lousi y entonces de manera inconsciente, la chica dejó que su cabeza hablase por ella:
-Gonzalo, ¿querrías subir?
-Ehhh, c- claro, c- claro. El chico tartamudeó al dar la respuesta, la propuesta de Luly lo había dejado totalmente descolado.
La chica le enseñó el piso, que tampoco tenía mucho que mostrar, salón poco amueblado, cocina minúscula con lavadero y cuarto de baño. Lousi dejó su habitación para el final, sin saber exactamente por qué, quizás porque era lo mejor de la casa o porque tenía a su queridísima guitarra presidiendo la estancia.
-Bonita guitarra Lousi, es una verdadera preciosidad
-¡Muchas gracias! Me la compré hace unos meses, estaba pasando por un momento personal algo complicado y nada más verla me enamoré. Ha sido la mejor terapia. -Luly recordó entonces su ruptura con Álex y no pudo evitar sentir un fuerte pinchazo en el estómago.
-Luly, sé que acabamos de conocernos, pero se ve de lejos que eres una chica increíble y no mereces estar mal, si quieres puedes contarme lo que pasó y así sueltas todo lo que llevas dentro. –Gonzalo le dedicó una de sus sonrisas enormes y sin darse cuenta otra sonrisa idéntica  se dibujó en la cara de la chica.
Luly empezó a contarle todo lo que había pasado con Álex, como apareció la música para hacerle ver las cosas de otra manera y darle ese empujoncito que todos necesitamos para dar un puñetazo en la mesa y cambiar las cosas.
 En las casi 3 horas de conversación también hubo tiempo para la vida de Gonzalo.
-He  visitado muchos países gracias a las giras de mi padre, pero cuando Lauti cumplió los 10 Jorge decidió dejar la música y fue entonces cuando empecé  a tener la  vida de un niño normal. A los 16 tuve mi primera novia, pero duró muy poco y a los 17 conocí a mi chica.

“Y a los 17 conocí a mi chica”, esas palabras resonaban en la cabeza de Luly, tenía novia, su argentino de sonrisa y acento perfecto, tenía novia; pero, ¿y las miraditas y las sonrisas? ¿y las bromas en la cafetería? Cualquiera que los viese desde fuera pensaría que entre ellos había algo, ¿o eran imaginaciones suyas?
Luly intentó mantener la compostura y hacer las preguntas típicas en esa situación.
 -¿Y cómo lleváis la distancia?
-La verdad es que no muy bien, siempre tengo que ser yo el que la llama y se preocupa por ella, hay veces que pienso que no le importo, que en realidad está conmigo sólo por la fama que tiene mi padre en mi país. Luly, ¿te importa si cambiamos de tema? No me siento del todo cómodo, ¿por qué no tocas algo para mí?

La chica no podía negarse, cogió su guitarra y empezó a tocar “Cryin” de Joe Satriani, le había costado mucho aprender esa canción y se sentía especialmente orgullosa de haberla sacado.

 

Gonzalo estaba impresionado, no podía dejar de mirarla, estaba tan sexy tocando la guitarra y la canción era una de sus favoritas, de manera inconsciente se sentó con las piernas cruzadas delante de ella, apoyó los codos en las rodillas y se dedicó a mirarla con la boca abierta hasta que acabó de tocar.

 

-¡Luly, tocas genial! Y encima has elegido una de mis canciones favoritas, me encanta Joe Satriani. Sabes, podría proponerle a mi padre que toques los sábados por la tarde en la cafetería, ¿qué te parece?

 -Gonzalo no sé, me da mucha vergüenza tocar delante de la gente, suelo bloquearme si hay mucha gente mirándome.

 -Vamos a hacer un trato, deja que se lo diga a mi padre y si acepta prometo ponerme en la mesa más cercana al escenario, haz como ahora, mira a tu guitarra y piensa que estamos solos, así lo clavarás, estoy seguro. 

-Bueno…podríamos intentarlo.

Al ver que Luly aceptaba su propuesta Gonzalo se levantó del suelo de un salto y la abrazó como un niño pequeño abraza a sus padres después de regalarle su juguete soñado, se podía decir que el chico era la viva imagen de la felicidad.

 


 Después del abrazo Gonzalo se quedó mirándola, era realmente guapa, tenía unos ojos oscurísimos, profundos  y enormes y los labios más carnosos y apetecibles que había visto nunca.  Sin pensarlo dos veces se acercó más a ella y la besó, fue un beso rápido, se podía decir que sólo dejó que sus labios rozasen los de ella, pero fue el mejor beso de su vida. En ese momento Gonzalo se acordó de Carol, su chica, no se sentía mal por ella, era una auténtica zorra, sabía que lo utilizaba, pero no quería que Luly se sintiese como un segundo plato, así que se disculpó y salió rápidamente del piso de la chica.

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