-Emm,
¡claro!, muchas gracias Gonzalo. –La sonrisa estúpida seguía sin borrarse de su
cara, estaba totalmente hipnotizada con el chico, su acento y su sonrisa, que
era la más adorable del mundo, irradiaba felicidad por donde pasaba.
Subieron al
coche y Gonzalo encendió su Ipod; por primera vez en todo el día ninguno de los
dos sabía qué decir, pero el silencio no era incómodo en absoluto, disfrutaban
de la música, de vez en cuando sus miradas se cruzaban, sonreían y volvían a la
música. Comenzó a sonar otra canción, “Touchless” de Negative, era uno de las
canciones más bonitas y tristes que Luly había escuchado, la voz del cantante
era impresionante, sólo pudo cerrar los ojos y recostar la cabeza en la
ventanilla del coche. Cuando llegó el estribillo las miradas de los chicos
volvieron a cruzarse, ambos sonrieron y se ruborizaron, parecía que la canción
leía sus pensamientos y decía lo que ninguno de los dos quería o podía decir:
“Hold me…Kiss me…Love me…Don’t ever leave me”. Después de esa canción ninguno
de los dos se atrevió a mirar al otro y sólo escuchaban la música. Así llegaron
al piso del Lousi y entonces de manera inconsciente, la chica dejó que su
cabeza hablase por ella:
-Gonzalo,
¿querrías subir?
-Ehhh, c-
claro, c- claro. El chico tartamudeó al dar la respuesta, la propuesta de Luly
lo había dejado totalmente descolado.
La chica le
enseñó el piso, que tampoco tenía mucho que mostrar, salón poco amueblado,
cocina minúscula con lavadero y cuarto de baño. Lousi dejó su habitación para
el final, sin saber exactamente por qué, quizás porque era lo mejor de la casa
o porque tenía a su queridísima guitarra presidiendo la estancia.
-Bonita
guitarra Lousi, es una verdadera preciosidad
-¡Muchas
gracias! Me la compré hace unos meses, estaba pasando por un momento personal
algo complicado y nada más verla me enamoré. Ha sido la mejor terapia. -Luly
recordó entonces su ruptura con Álex y no pudo evitar sentir un fuerte pinchazo
en el estómago.
-Luly, sé que acabamos de conocernos, pero se ve de lejos que eres una
chica increíble y no mereces estar mal, si quieres puedes contarme lo que pasó
y así sueltas todo lo que llevas dentro. –Gonzalo le dedicó una de sus sonrisas
enormes y sin darse cuenta otra sonrisa idéntica se dibujó en la cara de la chica.
Luly empezó a contarle todo lo que había pasado con Álex, como apareció
la música para hacerle ver las cosas de otra manera y darle ese empujoncito que
todos necesitamos para dar un puñetazo en la mesa y cambiar las cosas.
En las casi 3 horas de
conversación también hubo tiempo para la vida de Gonzalo.
-He visitado muchos países
gracias a las giras de mi padre, pero cuando Lauti cumplió los 10 Jorge decidió
dejar la música y fue entonces cuando empecé
a tener la vida de un niño
normal. A los 16 tuve mi primera novia, pero duró muy poco y a los 17 conocí a mi
chica.
“Y a los 17 conocí a mi chica”, esas palabras resonaban en la cabeza de
Luly, tenía novia, su argentino de sonrisa y acento perfecto, tenía novia;
pero, ¿y las miraditas y las sonrisas? ¿y las bromas en la cafetería?
Cualquiera que los viese desde fuera pensaría que entre ellos había algo, ¿o
eran imaginaciones suyas?
Luly intentó mantener la compostura y hacer las preguntas típicas en
esa situación.
-¿Y cómo lleváis la distancia?
-La verdad es que no muy bien, siempre tengo que ser yo el que la llama
y se preocupa por ella, hay veces que pienso que no le importo, que en realidad
está conmigo sólo por la fama que tiene mi padre en mi país. Luly, ¿te importa
si cambiamos de tema? No me siento del todo cómodo, ¿por qué no tocas algo para
mí?
No hay comentarios:
Publicar un comentario