viernes, 20 de diciembre de 2013
Capítulo 12
[“Gonzalo la abrazó
hasta que se calmó, se separó un poco de ella y le dijo:
-Entiendo que
quieras tiempo o que no quieras saber nada de mí, sólo necesito decirte una
cosa más, es la primera vez que hago algo así, nunca he sido capaz de
declararme, o lo que quiera que haya sido eso que he dicho antes. Eres muy
importante para mí Luly.
Luly le sonrió y
acercó la cara del chico a la suya para besarlo, esta vez de verdad, después de
todo lo que habían pasado no se iba a conformar con un piquito…”]
Lousi y Gonzalo comenzaron un beso que parecía interminable
y que dejaba claro el deseo que ambos sentían por el otro. El beso rebosaba
esperanza, esperanza por un deseo cumplido, esperanza por haber encontrado a la
persona que necesitaban, esperanza por empezar algo nuevo juntos y dejar atrás
los malos momentos.
El beso cada vez se intensificaba más, sacando los
instintos más primarios de la pareja, que no podía ocultar la pasión que
sentían. Gonzalo se separó un momento de Luly para mirarla fijamente a los
ojos, le dio un corto y cálido beso en los labios y le dijo una de esas frases
que siempre había escuchado en las que ella llamaba “sus películas especiales”:
-Lousi, te quiero, te quiero como nunca he querido a nadie.
El día que nos conocimos vi algo diferente en ti, quizás la forma en que me
miraste, me hiciste sentir especial y eso había ocurrido muy pocas veces antes.
Me has regalado momentos inolvidables cuando nos quedábamos hasta las tantas
haciendo como que recogíamos el café. Gracias por demostrarme que puedo y
merezco ser feliz.
Luly no pudo contestar, al menos no con palabras; sólo pudo
sonreírle, asentir con la cabeza y besarle mientras susurraba un te quiero que
apenas llegó a oídos del chico. En ese momento la prisa que parecían tener por
estar juntos se esfumó. La pasión se transformó en delicadeza y volvieron a los
besos eternos y las caricias.
Gonzalo volvió a separarse de la chica, esta vez para
levantarse del sofá y colarse en la habitación de Luly para coger el disco de
Negative.
-Creo que la ocasión merece tener banda sonora, nuestra
banda sonora. –Dijo Gonzalo mientras le enseñaba el disco a la chica
El argentino puso la canción que le recordaba al día que se
conocieron, a ese paseo en coche hasta la casa de Luly después del primer día
que trabajaron juntos, a ese momento mágico que la chica creó cuando tocó para
él “Cryin” de Joe Satriani, a ese primer y rápido beso…
Gonzalo volvió al sofá para volver a besarla con
delicadeza, aunque ésta desapareció pronto para dejar paso a una pasión
contenida durante meses.
-Te quiero Gonza.- Eso fue lo
único que acertó a decir Luly mientras buscaba algo de aire entre los besos de
su argentino.
Empezaron a desnudarse apresuradamente
con la maestría que les permitían las ganas de estar juntos y entonces fueron
sólo uno.
Era la primera vez que Luly se
sentía así con un chico, Álex siempre fue muy frío en la cama, buscaba la
autosatisfacción, nunca pensaba en ella. Con Sergio fue diferente, su
grandullón era apasionado, buscaba que ambos disfrutasen, pero no le hacía
sentir lo mismo que su argentino, sin duda alguna Gonzalo era especial,
significaba mucho para ella, realmente estaba enamorada de él.
Cuando pudieron reponerse del esfuerzo
se dieron una ducha juntos, que terminó siendo más sucia de lo esperado.
Pero como parecía ser costumbre,
los buenos momentos no podían durar demasiado y mientras Luly se secaba el pelo
recibió un mensaje de quien menos lo esperaba:
“Te echo de menos, hace mucho que
no hablamos. Hasta donde sé, vives en Madrid y estás haciendo el bachillerato.
Luly, necesito hablar contigo, saber de ti, necesito verte otra vez. Te sigo
queriendo como el primer día. Álex”
A Luly se le heló la sangre
cuando leyó el mensaje, no entendía por qué su ex había decidido reaparecer en
su vida, una vez más sin pedir permiso. En ese momento su cabeza era un
huracán, no sabía qué hacer, le contestaba, lo ignoraba, se lo contaba a
Gonzalo…
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