Llegó
el final del verano y con él la mudanza. Lousi había encontrado un piso en una
zona tranquila de Madrid, no era gran cosa, pero era barato y podría pagarlo
durante algunos meses con el dinero que tenía ahorrado hasta que encontrase
algún trabajo compatible con sus estudios. Su nueva vida estaba a punto de
empezar, lo que Luly no sabía era que esta nueva vida iba a tener más cambios de
los esperados, cambios que se harían visibles muy pronto.
Las
primeras semanas en Madrid estaban siendo bastante complicadas, la orientación
de Luly era nula y claro, salir por la ciudad le resultaba una tarea casi
imposible. Había empezado a echar currículos en varias cafeterías y tiendas que
le ofrecían la posibilidad de trabajar en un turno de tarde. Las clases eran
muy completas, pero disfrutaba sabiendo que en un par de años podría entrar en
la universidad.
Estaba
a punto de cumplirse el primer mes desde su llegada a Madrid cuando Lousi
recibió una llamada de un número desconocido: -Buenas tardes, ¿Lousi Novoa?
-Sí, soy yo, ¿quién pregunta? -Te llamo desde la cafetería DePlata, hace unas
semanas nos dejaste tu currículum y nos gustaría que trabajases con nosotros.
-¿De verdad? No sabe lo bien que me viene, soy estudiante y acabo de
independizarme, ¿cuándo podría incorporarme? -Si quieres, mañana mismo,
entrarías en el turno de las 6 de la tarde y estarías hasta las 10. -¡Genial! Mañana
mismo estoy allí, muchas gracias. Luly estaba emocionada, ¡tenía trabajo! Llamó
rápidamente a su madre para darle la noticia y en seguida empezó a pensar en
cómo serían sus compañeros, qué tipo de gente iría a esa cafetería…. Por lo que
le habían dicho en la entrevista el sueldo no era muy alto, cobraría alrededor
de 500 euros, pero con eso tendría suficiente para pagar el piso y podría
empezar a ahorrar, con suerte ese verano podría cumplir otro sueño, viajar a
Buenos Aires, Argentina.
Cuando
llegó a la cafetería le dieron su uniforme, un delantal negro con lleno de
detalles rockeros impresionantes. DePlata era una cafetería increíble, tenía
guitarras eléctricas en las paredes, vinilos de rockeros de todas las épocas,
póster de los Rolling, de Jimmy Hendrix, de los Ramones,Led Zeppelin…y su jefe,
Jorge, argentino, 50 años aproximadamente, era la bondad hecha hombre, además
era muy atractivo, tenía un montón de tatuajes y el pelo largo recogido en una
coleta. Nada más llegar, Jorge le presentó a todos sus compañeros, la gran
mayoría chicos y a cual más guapo, Luly tenía la sensación de que no iba a
estar precisamente incómoda en el trabajo. Jorge le dio algunas instrucciones a
Lousi y cuando llevaba escasos 15 minutos en la cafetería ya estaba trabajando
como una más. Al acabar el día Luly se reunió con Jorge y acordaron que los
fines de semana ella trabajaría la jornada completa, aumentado su sueldo 150
euros más. Pero trabajar los fines de semana iba a regalar a Lousi algo más que
150 euros extra.
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