domingo, 29 de septiembre de 2013
Capítulo 8
Cuando vio a
Gonzalo marcharse corriendo Luly se derrumbó, empezó a llorar con rabia y
desesperación. Hacía un mes que conocía a Gonzalo, pero podía decir con la boca
bien grande que lo quería, que estaba totalmente enamorada de él y cada día que
pasaba se veía un pasito más lejos de él.
La chica ocupó
el sitio que había dejado libre Gonzalo y adoptó la misma postura, se tapó la
cara con las manos, se agachó hasta que sus manos tocaron sus rodillas y siguió
llorando como una cría. En ese momento alguien le pasó un brazo por la espalda
y le dio un tierno beso en el pelo. La chica se giró con la esperanza de
encontrar a su argentino, pero lo que vio fueron los enormes ojos de Sergio, uno de sus compañeros de trabajo.
Sergio era un par de años mayor que ella, muy alto (superaba el metro noventa)
y delgado, muy moreno, tanto de piel como de cabello y llevaba un precioso
tatuaje en su antebrazo izquierdo. Sergio era el único amigo de verdad que
había encontrado en Madrid, no importaba la hora que fuese, él siempre estaba
ahí para escucharla; aunque Luly nunca le había contado lo que sentía por
Gonzalo, no entendía por qué, pero algo le decía que esa información podía
esperar.
Luly se giró,
hundió su cara en el pecho del chico, lo abrazó y continuó llorando. Sergio no
le preguntó qué le pasaba, tan solo la abrazó, transmitiéndole cariño, apoyo y
dulzura con ese gesto; sólo le dijo una frase:
-Sabes que
estoy aquí para ti, ahora desahógate, tómate el tiempo que necesites y cuando
estés preparada me cuentas lo que te pasa.
Después de más
de diez minutos llorando sin parar, Luly empezó a serenarse, se separó de su
amigo y le contó todo la historia con Gonzalo, lo que sentía por él y lo que
había pasado entre ellos la noche que se conocieron.
Sergio no sabía
cómo reaccionar, se quedó frío, no esperaba escuchar esa historia. Él estaba
loco por Luly y saber que ella estaba enamorada de otro era la peor noticia que
podía recibir. Se tomó unos segundos
para decidir qué hacer y optó por seguir con la versión amigo; le dijo que no
se rindiese, que pelease por él, que ella era una chica increíble y guapísima y
que cualquier hombre en su sano juicio daría la vida por estar con ella.
Tras oír las
palabras de su amigo, Luly lo abrazó con fuerza y le pidió que la llevase a
casa. Una vez allí volvió a pedirle otro favor un pelín más especial.
-Grandullón, ¿te quedarías esta noche conmigo?
No me encuentro con fuerzas para pasar otra noche sola pensando en Gonzalo y
viendo películas pastelosas.
-Claro
pequeñaja, me quedaré encantado. Dame cinco minutos, voy a por unas cosas, ve
subiendo.
Sergio se
acercó a la tienda del final de la calle y compró cervezas, helado de
chocolate, palomitas y chucherías. Cuando Luly le abrió y vio todo lo que traía
una gran sonrisa se dibujó en su cara, Sergio era el mejor amigo del mundo.
Al final sí
hubo película pastelosa, pero verla abrazada a su amigo comiendo helado y chucherías
era lo mejor que podía imaginar.
Cuando acabó la
película Sergio sacó las cervezas y la botella de emergencia (una botella de
Jack Daniels que Luly reservaba para los mejores y los peores momentos).
Pasaron de la película noña a ver lives de MCR, Negative, Metallica …
Se pasaban las horas volando y el alcohol iba
haciendo efecto, Sergio y Luly estaban cantando a pleno pulmón y saltando en el
sofá. Desde que Gonzalo pronunció la frase “y a los 17 conocí a mi chica” era
la primera vez que Luly era realmente feliz, estaba en su salsa y todo gracias
a su amigo
-Sergio, te
quiero grandullón, eres el mejor amigo del mundo. –A Luly se le amontonaban las
palabras por culpa de la borrachera.
Su amigo no
pudo evitar reírse a carcajadas cuando la miró a la cara, estaba medio bizca,
con un ojo casi cerrado y esa sonrisa de satisfacción que sólo ponemos cuando
estamos borrachos.
-Yo también te
quiero, incluso con la cara que llevas ahora mismo. Luly se miró al espejo,
después miró a su amigo y los dos rompieron a reir en una sonora carcajada.
El chico hizo
un parón para ir al baño y fue entonces cuando aprovechó para poner sus ideas
en orden. Realmente quería a Luly, ella lo veía como un amigo, pero igual era
el momento de decirle lo que sentía, siempre podía echarle la culpa a la
borrachera.
Pero cuando
volvió al salón Luly estaba dormida como un tronco, así que lo más que pudo
hacer fue cogerla en brazos para dejarla en la cama. Cuando Sergio volvía al
salón para dormir en el sofá Luly le agarró por la camiseta y le dijo como pudo
que se quedase con ella.
Sergio se metió
en la cama con la chica, la abrazó y le dio un tierno beso en la mejilla.
Estuvo mirando como dormía hasta que el sueño y el alcohol pudieron con él.
A la mañana
siguiente Sergio se despertó pronto aunque no tenían que trabajar, Jorge les había dado el domingo de descanso
porque Lauti y su mujer volvían a Argentina el lunes y querían pasar el día en
familia.
Se levantó sin
hacer ruido y preparó el desayuno para los dos. Cuando acabó, volvió a la habitación
para despertar a Luly.
-Pequeña
alcohólica, el desayuno está listo y de postre te espera una sabrosa aspirina
anti resaca.
La respuesta de
la chica fue sacarle la lengua y darse media vuelta.
-No me obligues
a sacarte de la cama, he preparado el desayuno y no voy a consentir que se
enfría. Voy a contar hasta tres y si no te levantas voy a tirarte de la cama.
Luly rió por lo bajo y se hizo la dormida para
provocar a su amigo, que no tuvo más remedio que cogerla en brazos y llevarla
al salón como si fuese un saco de patatas, echada encima del hombro.
Después del
desayuno la chica se encargó de recoger todo el desorden que habían dejado la
noche anterior mientras Sergio se daba una ducha. En ese momento su teléfono sonó,
era un mensaje de Gonzalo; cuando iba a leerlo se dio cuenta de que tenía otro
mensaje de él, se lo había mandado a las 3 de la mañana, pero con la que tenían
formada Sergio y ella no había escuchado el móvil. Luly empezó leyendo el
mensaje que Gonzalo le había dejado la noche anterior.
“Luly, voy a dejar a Carol, ella no me quiere y
me he dado cuenta de que siento cosas muy fuertes por otra persona. Voy a ser
valiente y empezaré a afrontar lo que me pasa”
La chica empezó a saltar y a gritar, ¡la iba a
dejar!, vale que en el mensaje no decía nada de ella, pero ¿por qué se lo iba a
contar a ella a las 3 de la mañana sino era porque tenía algo que ver?
En ese momento
de euforia se acordó del otro mensaje. Cuando acabó de leerlo toda la euforia
que tenía después de leer el primer mensaje se esfumó.
“Luly, he hablado con Carol, pero no puedo
dejarla, me da miedo que esa persona no me corresponda y nadie vuelva a estar
conmigo. Creo que voy a volver a
Argentina, por lo menos por un tiempo, para aclarar mis ideas”
No podía ser
verdad lo que estaba leyendo, no entendía nada, primero le dice que va a arriesgarse, que va a luchar por la persona
a la que quiere, y horas después se arrepiente. La chica no pudo contener las
lágrimas, si le pusieran a Gonzalo delante en ese momento lo único que haría
sería darle un puñetazo en la cara.
Cuando Sergio
salió del baño y vio a Luly, sólo le
dijo:
-¿Qué te ha
hecho esta vez? Y la abrazó, dándole todo el cariño que Luly necesitaba en ese
momento.
La chica le
enseñó los mensajes y entonces Sergio se dio cuenta de que le habían dado el
empujón que necesitaba para decirle lo que sentía a Luly.
-Lousi, está
claro que esa otra persona eres tú, pero no puedes estar esperando a que se
decida, ya le has lanzado mil indirectas para que se dé cuenta de lo que
sientes por él y sinceramente, Gonzalo tiene que ser gilipollas, muy
gilipollas, si te deja escapar por estar con una tía que se aprovecha de él.
Una chica como tú merece lo mejor, y si me dejas puedo intentar dártelo. Lousi,
te quiero y no sólo como mi amiga, te
quiero de verdad y si me das una oportunidad te puedo demostrar que soy la
persona que te va a hacer olvidar a Gonzalo. Mira, hoy no tenemos que ir a
trabajar, podemos pasar el día entero juntos, como una pareja y si cuando acabe
no te gusta lo que has visto, mañana volveremos a estar como siempre. Qué me
dices, ¿quieres ser mi chica por un día?
-Sergio, eres
increíble, pero sabes que estoy enamorada de Gonzalo, no quiero hacerte daño o
engañarte.
-No pienses en
eso, déjame demostrarte todo lo que puedo ofrecerte y mañana me das la
respuesta.
Luly se lo
pensó un momento, pero finalmente aceptó, al fin y al cabo, Sergio era su
amigo, el único que la hacía reír cuando nadie podía , era guapo, buena persona
y un encanto, por qué no intentarlo. La chica lo miró unos segundos para acabar
diciendo:
-Bueno
grandullón, ¿y qué tienes pensado para impresionarme?
viernes, 27 de septiembre de 2013
Capítulo 7
¡La había
besado, Gonzalo la había besado! Había sido todo tan rápido, casi no podía
creérselo, pero no podía dejar de pensar en Carol, Gonzalo tenía novia, en
Argentina sí, pero la tenía. Estaba haciendo un gran esfuerzo por no imaginarse
con Gonzalo, el chico le encantaba, pero se acababan de conocer, trabajaban
juntos, era el hijo de su jefe y tenía novia. Las cosas no iban a ser
demasiados fáciles y volverían a verse el domingo en la cafetería.
Ni Luly ni
Gonzalo habían podido pegar ojo pensando en el beso y en cómo sería el
reencuentro a la mañana siguiente. Finalmente, ambos optaron por la normalidad
absoluta, se dieron los buenos días y empezaron a trabajar. Ese día no hubo
bromas ni jueguecitos a diferencia del día anterior, cada uno atendía a su
trabajo y claro, eso no pasó desapercibido para Nico, que se acercó a hablar
con Luly.
-Hola morochita
-¿Morochita? No
sé lo que me has llamado, pero me gusta.
-Así es como
decimos morenita en Argentina. ¿Puedo preguntarte una cosa?
-Claro Nico,
¿hay algún problema?
-Verás, ayer
noté que mi hermano Gonza y tú teníais mucha química desde el primer momento y
hoy apenas habéis hablado, ¿pasó algo anoche? -Luly no pudo evitar sonrojarse-
No sé si mi hermano te lo comentaría ayer, pero él tiene novia, a ninguno nos
gusta Carol, sabemos que se beneficia de ser la novia del hijo de, sólo busca algo de
fama, pero Gonza está enganchado a ella,
he hablado varias veces con él y siempre dice lo mismo, le da miedo dejarla
porque piensa que nadie va a poder enamorarse de él, que nadie va a poder
querer al hijo feo de Jorge y por eso aguanta que ella lo manipule y se aproveche
de él. Y ayer cuando estabais juntos vi a mi hermano feliz, sonreía de verdad,
se dice que no sonríes de verdad si no lo haces con los ojos, y ayer, cuando
Gonza estaba contigo, sonreía con los ojos. No es de mi incumbencia si pasó
algo entre vosotros ayer, pero quiero pedirte un favor, si te gusta o crees que
puede llegar a gustarte, ten paciencia y demuéstrale lo que sientes; pero si
sólo lo ves como un amigo o una distracción, por favor, házselo saber ya.
Luly estaba
descolocada, no sabía qué decir, Gonzalo le dijo que tenía novia, pero no le
contó lo que sentía realmente, estaba claro que el chico le gustaba desde la primera
vez que lo vio, pero no sabía cómo digerir lo que le había dicho Nico. La chica
se limitó a darle las gracias por la charla y a prometerle que no le haría daño
a su hermano.
Al final del
día Jorge se acercó a hablar con ella, y a Luly se le aceleró el corazón, ¿no
le preguntaría también por Gonzalo, verdad? Esta vez la conversación fue mucho
más agradable que la que había tenido en la mañana con Nico. Su jefe le dijo
que Gonzalo le había comentado que ella tocaba la guitarra muy bien y que sería
una buena idea para atraer clientes que tocase los sábados por la tarde en la cafetería.
-Por
casualidad, ¿sabes cantar? –Le preguntó Jorge
-Bueno, lo
intento, aunque eso de exponerme en público no le llevo del todo bien.
-Si te parece
bien, el sábado de la semana que viene abrimos un par de horas más tarde y
hacemos unas pruebas de sonido aquí, si estás dispuestas a comprometerte y
conseguimos más clientes, en un par de meses tendrás un aumento de sueldo, ¿qué
me dices?
-No perdemos
nada por probar.
Jorge le dedicó
una gran sonrisa y le tendió la mano, Luly le devolvió ambos gestos y se dieron
un gran apretón de manos.
Se cumplía un
mes desde la charla con su jefe y lo de
los mini conciertos los sábados por la tarde estaba dando resultado, Luly
llevaba mejor lo de su miedo escénico, en gran parte gracias a Gonzalo, que
había cumplido su palabra de colocarse en primera fila para que le resultase
más fácil tocar, aunque la relación entre ellos era algo distante. En cuanto a
los temas elegidos para sus conciertos nunca faltaba algo de My Chemical
Romance, normalmente “Desert song”, “Demolition Lovers” o “Disenchanted”; Sum 41, especialmente “Crash”, “Some Say” o “Pieces”
y “King For A Day” de Green Day, para alegrar un poco la tarde.
Como esa tarde
celebraba el primer mes trabajando y tocando en la cafetería haría un
repertorio especial y daría un paso al frente(o por lo menos lo intentaría) con
Gonzalo.
Luly empezó
tocando “Summer song” de Satriani, después algunas de sus adorados MCR y un par
de Blink-182, para acabar con una dedicatoria especial.
-Hace poco un
amigo y el modo aleatorio de su IPod, hicieron que descubriese un grupo
finlandés impresionante, Negative, me enamoré perdidamente de ellos desde que
escuché la primera nota de la canción “Touchless”. Desde entonces los he
escuchado todo lo que he podido y más y ahora quiero agradecerle a ese amigo el
descubrimiento de este grupo tan increíble y el hecho de llevar en este pequeño
escenario un mes. Espero que mi amigo sepa que estoy hablando de él y le guste
la canción de Negative que he elegido, es “Still Alive”.
Luly miró de
soslayo a Gonzalo, que estaba emocionado y sonrojado y apenas podía mirarla. La
chica le dedicó una gran sonrisa y empezó a cantar, mirándolo directamente a
él, ni siquiera quería disimular, necesitaba cantarle cada segundo de la
canción a él, en parte, ella había estado muerta desde que rompió con Álex y cuando
conoció a Gonzalo volvió a vivir y a ser feliz.
La chica ponía más énfasis en algunas partes de la canción
mientras Gonzalo la miraba con adoración:“In my deepest fears I'm losing you,
even if somebody tried to stop my heart, I'm still alive…I will never give up”, “I'm right here where you
want me to be fighting with myself”.
Cuando acabó de tocar todo el mundo empezó a
aplaudir y a darle la enhorabuena, pero le faltaba alguien, Gonzalo no estaba,
buscó a Nico con la mirada y éste le hizo un gesto con la cabeza indicándole
que se había ido por la puerta trasera. Luly se disculpó con la gente que la
rodeaba y salió corriendo para buscar a Gonzalo. Lo encontró sentado en la puerta
trasera, llorando como un niño pequeño.
-Gonza, ¿qué
te pasa? Perdona si te ha incomodado lo de antes.
El chico seguía con la cara enterrada entre las
manos y apoyado en sus rodillas, no dejaba de llorar; miró por un momento a
Luly y la abrazó, la abrazó muy fuerte, como si no quisiese dejarla escapar,
seguía llorando apoyado en el hombro de la chica. Ella sólo pudo devolverle el
abrazo y acariciarle el pelo en una muestra de protección. Cuando Gonzalo
consiguió calmarse empezó a hablar, ya no se abrazaban, pero bajo ningún
concepto quería perder el contacto físico con la chica, así que le cogió la
mano, la miró a los ojos, esos ojos que le encantaban y le volvían loco y le
dijo:
-Luly, eres lo mejor que me ha pasado en un mucho
tiempo, eres la mejor persona que he conocido en toda mi vida, eres guapísima,
simpática, amable, trabajadora y una guitarrista y cantante inmejorable, esa es
la razón por la que estoy llorando, una persona como yo no merece las palabras
que has dicho ahí dentro, tengo novia, una novia que no me quiere pero a la que
le debo respeto de todas formas y la noche en tu piso no os respeté a ninguna
de las dos, hice mal besándote. Debes buscar a alguien que esté a tu altura y
que no juegue con los sentimientos de las personas.
Gonzalo empezó a llorar
otra vez, se levantó de un salto y se marchó corriendo.
jueves, 26 de septiembre de 2013
Capítulo 6
-Lousi, si
quieres te acerco a casa, mi padre me ha dejado el coche para que no tengas que
dejarte un dineral en el taxi.
La chica no podía negarse, cogió su guitarra y empezó a tocar “Cryin” de Joe Satriani,
le había costado mucho aprender esa canción y se sentía especialmente orgullosa
de haberla sacado.
Gonzalo estaba
impresionado, no podía dejar de mirarla, estaba tan sexy tocando la guitarra y
la canción era una de sus favoritas, de manera inconsciente se sentó con las piernas
cruzadas delante de ella, apoyó los codos en las rodillas y se dedicó a mirarla
con la boca abierta hasta que acabó de tocar.
-¡Luly, tocas
genial! Y encima has elegido una de mis canciones favoritas, me encanta Joe
Satriani. Sabes, podría proponerle a mi padre que toques los sábados por la
tarde en la cafetería, ¿qué te parece?
-Gonzalo no sé, me da mucha vergüenza tocar
delante de la gente, suelo bloquearme si hay mucha gente mirándome.
-Vamos a hacer un trato, deja que se lo diga a
mi padre y si acepta prometo ponerme en la mesa más cercana al escenario, haz
como ahora, mira a tu guitarra y piensa que estamos solos, así lo clavarás,
estoy seguro.
-Bueno…podríamos
intentarlo.
Al ver que Luly
aceptaba su propuesta Gonzalo se levantó del suelo de un salto y la abrazó como
un niño pequeño abraza a sus padres después de regalarle su juguete soñado, se
podía decir que el chico era la viva imagen de la felicidad.
-Emm,
¡claro!, muchas gracias Gonzalo. –La sonrisa estúpida seguía sin borrarse de su
cara, estaba totalmente hipnotizada con el chico, su acento y su sonrisa, que
era la más adorable del mundo, irradiaba felicidad por donde pasaba.
Subieron al
coche y Gonzalo encendió su Ipod; por primera vez en todo el día ninguno de los
dos sabía qué decir, pero el silencio no era incómodo en absoluto, disfrutaban
de la música, de vez en cuando sus miradas se cruzaban, sonreían y volvían a la
música. Comenzó a sonar otra canción, “Touchless” de Negative, era uno de las
canciones más bonitas y tristes que Luly había escuchado, la voz del cantante
era impresionante, sólo pudo cerrar los ojos y recostar la cabeza en la
ventanilla del coche. Cuando llegó el estribillo las miradas de los chicos
volvieron a cruzarse, ambos sonrieron y se ruborizaron, parecía que la canción
leía sus pensamientos y decía lo que ninguno de los dos quería o podía decir:
“Hold me…Kiss me…Love me…Don’t ever leave me”. Después de esa canción ninguno
de los dos se atrevió a mirar al otro y sólo escuchaban la música. Así llegaron
al piso del Lousi y entonces de manera inconsciente, la chica dejó que su
cabeza hablase por ella:
-Gonzalo,
¿querrías subir?
-Ehhh, c-
claro, c- claro. El chico tartamudeó al dar la respuesta, la propuesta de Luly
lo había dejado totalmente descolado.
La chica le
enseñó el piso, que tampoco tenía mucho que mostrar, salón poco amueblado,
cocina minúscula con lavadero y cuarto de baño. Lousi dejó su habitación para
el final, sin saber exactamente por qué, quizás porque era lo mejor de la casa
o porque tenía a su queridísima guitarra presidiendo la estancia.
-Bonita
guitarra Lousi, es una verdadera preciosidad
-¡Muchas
gracias! Me la compré hace unos meses, estaba pasando por un momento personal
algo complicado y nada más verla me enamoré. Ha sido la mejor terapia. -Luly
recordó entonces su ruptura con Álex y no pudo evitar sentir un fuerte pinchazo
en el estómago.
-Luly, sé que acabamos de conocernos, pero se ve de lejos que eres una
chica increíble y no mereces estar mal, si quieres puedes contarme lo que pasó
y así sueltas todo lo que llevas dentro. –Gonzalo le dedicó una de sus sonrisas
enormes y sin darse cuenta otra sonrisa idéntica se dibujó en la cara de la chica.
Luly empezó a contarle todo lo que había pasado con Álex, como apareció
la música para hacerle ver las cosas de otra manera y darle ese empujoncito que
todos necesitamos para dar un puñetazo en la mesa y cambiar las cosas.
En las casi 3 horas de
conversación también hubo tiempo para la vida de Gonzalo.
-He visitado muchos países
gracias a las giras de mi padre, pero cuando Lauti cumplió los 10 Jorge decidió
dejar la música y fue entonces cuando empecé
a tener la vida de un niño
normal. A los 16 tuve mi primera novia, pero duró muy poco y a los 17 conocí a mi
chica.
“Y a los 17 conocí a mi chica”, esas palabras resonaban en la cabeza de
Luly, tenía novia, su argentino de sonrisa y acento perfecto, tenía novia;
pero, ¿y las miraditas y las sonrisas? ¿y las bromas en la cafetería?
Cualquiera que los viese desde fuera pensaría que entre ellos había algo, ¿o
eran imaginaciones suyas?
Luly intentó mantener la compostura y hacer las preguntas típicas en
esa situación.
-¿Y cómo lleváis la distancia?
-La verdad es que no muy bien, siempre tengo que ser yo el que la llama
y se preocupa por ella, hay veces que pienso que no le importo, que en realidad
está conmigo sólo por la fama que tiene mi padre en mi país. Luly, ¿te importa
si cambiamos de tema? No me siento del todo cómodo, ¿por qué no tocas algo para
mí?
La chica no podía negarse, cogió su guitarra y empezó a tocar “Cryin” de Joe Satriani,
le había costado mucho aprender esa canción y se sentía especialmente orgullosa
de haberla sacado.
Gonzalo estaba
impresionado, no podía dejar de mirarla, estaba tan sexy tocando la guitarra y
la canción era una de sus favoritas, de manera inconsciente se sentó con las piernas
cruzadas delante de ella, apoyó los codos en las rodillas y se dedicó a mirarla
con la boca abierta hasta que acabó de tocar.
-¡Luly, tocas
genial! Y encima has elegido una de mis canciones favoritas, me encanta Joe
Satriani. Sabes, podría proponerle a mi padre que toques los sábados por la
tarde en la cafetería, ¿qué te parece?
-Gonzalo no sé, me da mucha vergüenza tocar
delante de la gente, suelo bloquearme si hay mucha gente mirándome.
-Vamos a hacer un trato, deja que se lo diga a
mi padre y si acepta prometo ponerme en la mesa más cercana al escenario, haz
como ahora, mira a tu guitarra y piensa que estamos solos, así lo clavarás,
estoy seguro.
-Bueno…podríamos
intentarlo.
Al ver que Luly
aceptaba su propuesta Gonzalo se levantó del suelo de un salto y la abrazó como
un niño pequeño abraza a sus padres después de regalarle su juguete soñado, se
podía decir que el chico era la viva imagen de la felicidad.
Después del abrazo Gonzalo se quedó mirándola, era realmente guapa, tenía unos ojos oscurísimos, profundos y enormes y los labios más carnosos y apetecibles que había visto nunca. Sin pensarlo dos veces se acercó más a ella y la besó, fue un beso rápido, se podía decir que sólo dejó que sus labios rozasen los de ella, pero fue el mejor beso de su vida. En ese momento Gonzalo se acordó de Carol, su chica, no se sentía mal por ella, era una auténtica zorra, sabía que lo utilizaba, pero no quería que Luly se sintiese como un segundo plato, así que se disculpó y salió rápidamente del piso de la chica.
miércoles, 25 de septiembre de 2013
Capítulo 5
Su primer fin de semana en la cafetería había llegado, se
levantó a las 9 para arreglarse y a las 10 ya estaba en el trabajo. Jorge le
dejó las llaves para que abriese y empezase a colocar las mesas, él llegaría un
poco más tarde por no sé qué asunto familiar.
Luosi ya
estaba en su tarea cuando Jorge llegó, pero no estaba sólo, venía custodiado
por 4 chicos de diferentes edades, todos muy parecidos a él, definitivamente
eran sus hijos.
Su jefe se
acercó a ella y le presentó a los chicos(efectivamente, eran sus hijos): Nico
era el mayor,23 años, rubio, ojos azules y bastante alto; Fede era el segundo,
21 años, pelo castaño, algo más bajo que Nico y ojos oscuros, Lauti el pequeño,
15 años, rubio y de ojos azules, muy bajo, era la definición de adorabilidad y
por último le presentó a Gonzalo, el mediano, 19 años, alto y muy delgado, no era especialmente
guapo, pero tenía el acento argentino más bonito del mundo y una mirada que
transmitía buen rollo, Luly no podía dejar de mirarlo, estaba embelesada y eso
que era el hermano más normalito.
Tras las
presentaciones de rigor Jorge le dijo que sus hijos serían sus compañeros de
trabajo todos los fines de semana y que Gonzalo estaría algunas tardes también
(esa fue la parte que más le gustó). Tras las noticias todos se pusieron manos
a la obra, el ambiente de trabajo era espectacular, la mañana se pasó volando,
era como si se conociesen de toda la vida y la química con Gonzalo era
increíble, se hacían bromas y se reían por cualquier cosa, todos estaban
pendientes de ellos dos, pero eso parecía no importarles.
Al acabar el
día de trabajo se fueron a cenar todos juntos, incluyendo a la mujer de su
jefe, Nancy, argentina también y guapisíma, era normal que sus hijos fuesen tan
perfectos. En la cena hablaron de todo un poco, Nancy y Jorge le contaron las
típicas historias vergonzosas de la infancia de sus hijos que todos los
padres cuentan en las reuniones, a Luly
le dolía la barriga de tanto reir; también le contaron un episodio bastante complicado
de los primeros meses de vida de Gonzalo, por lo visto, Jorge había sido un
músico bastante conocido en Argentina, estaba empezando a darse a conocer en
otros países y uno de los destinos de su
gira era Brest, en Francia, Nancy estaba embarazadísima de Gonzalo y a pesar de
la oposición de su marido, decidió acompañarlo. Un día antes de volver Nancy se
puso de parto, así que tuvieron que retrasar la gira y permanecer en Francia un
par de meses. Cuando volvieron a Argentina empezaron a notar que algo no iba
bien en Gonzalo y tras una revisión le dijeron que tenía meningitis, los
médicos les dieron pocas esperanzas, Gonzalo tenía más del 60 % de
posibilidades de no salir adelante y si salía el riesgo de que le quedasen
secuelas era del 90%. Tras muchas revisiones y noches de hospital todo salió
bien y no le quedaron secuelas. Tras escuchar la historia a Lousi se le encogió
el estómago y Nico, para romper el momento tan triste, describió a su hermano
con una frase muy curiosa: “Gonza es un luchador desde la cuna, el hijo de puta
tiene los huevos igual de grandes que los de un Miura”. Tras esa frase nadie
pudo contener la risa y la cena volvió
al mismo ambiente distendido y alegre.
Sin darse
cuenta ya habían pasado las 12 de la noche, así que se disculpó con su jefe y
familia y puso rumbo a una misión imposible: encontrar taxi para volver a casa.
Mientras esperaba alguien le tocó en el hombro, se giró asustada, pero al ver
que era Gonzalo una sonrisa enorme (y sumamente estúpida) se dibujó en su cara.
Capítulo 4
Septiembre
2006
Llegó
el final del verano y con él la mudanza. Lousi había encontrado un piso en una
zona tranquila de Madrid, no era gran cosa, pero era barato y podría pagarlo
durante algunos meses con el dinero que tenía ahorrado hasta que encontrase
algún trabajo compatible con sus estudios. Su nueva vida estaba a punto de
empezar, lo que Luly no sabía era que esta nueva vida iba a tener más cambios de
los esperados, cambios que se harían visibles muy pronto.
Las
primeras semanas en Madrid estaban siendo bastante complicadas, la orientación
de Luly era nula y claro, salir por la ciudad le resultaba una tarea casi
imposible. Había empezado a echar currículos en varias cafeterías y tiendas que
le ofrecían la posibilidad de trabajar en un turno de tarde. Las clases eran
muy completas, pero disfrutaba sabiendo que en un par de años podría entrar en
la universidad.
Estaba
a punto de cumplirse el primer mes desde su llegada a Madrid cuando Lousi
recibió una llamada de un número desconocido: -Buenas tardes, ¿Lousi Novoa?
-Sí, soy yo, ¿quién pregunta? -Te llamo desde la cafetería DePlata, hace unas
semanas nos dejaste tu currículum y nos gustaría que trabajases con nosotros.
-¿De verdad? No sabe lo bien que me viene, soy estudiante y acabo de
independizarme, ¿cuándo podría incorporarme? -Si quieres, mañana mismo,
entrarías en el turno de las 6 de la tarde y estarías hasta las 10. -¡Genial! Mañana
mismo estoy allí, muchas gracias. Luly estaba emocionada, ¡tenía trabajo! Llamó
rápidamente a su madre para darle la noticia y en seguida empezó a pensar en
cómo serían sus compañeros, qué tipo de gente iría a esa cafetería…. Por lo que
le habían dicho en la entrevista el sueldo no era muy alto, cobraría alrededor
de 500 euros, pero con eso tendría suficiente para pagar el piso y podría
empezar a ahorrar, con suerte ese verano podría cumplir otro sueño, viajar a
Buenos Aires, Argentina.
Cuando
llegó a la cafetería le dieron su uniforme, un delantal negro con lleno de
detalles rockeros impresionantes. DePlata era una cafetería increíble, tenía
guitarras eléctricas en las paredes, vinilos de rockeros de todas las épocas,
póster de los Rolling, de Jimmy Hendrix, de los Ramones,Led Zeppelin…y su jefe,
Jorge, argentino, 50 años aproximadamente, era la bondad hecha hombre, además
era muy atractivo, tenía un montón de tatuajes y el pelo largo recogido en una
coleta. Nada más llegar, Jorge le presentó a todos sus compañeros, la gran
mayoría chicos y a cual más guapo, Luly tenía la sensación de que no iba a
estar precisamente incómoda en el trabajo. Jorge le dio algunas instrucciones a
Lousi y cuando llevaba escasos 15 minutos en la cafetería ya estaba trabajando
como una más. Al acabar el día Luly se reunió con Jorge y acordaron que los
fines de semana ella trabajaría la jornada completa, aumentado su sueldo 150
euros más. Pero trabajar los fines de semana iba a regalar a Lousi algo más que
150 euros extra.
Capítulo 3
Mayo
2006
A
pesar del tiempo pasado desde su ruptura con
Álex, Luly seguía repitiendo en su cabeza una y otra vez la última
conversación que había tenido con él; había memorizado cada insulto, pero no
para flagelarse, sino para evitar caer en la tentación de volver a llamarle.
El
curso casi había acabado, sus notas habían vuelto a ser las de siempre y
finalmente podría hacer bachillerato, pero no seguiría en su pueblo, el cambio
debía ser completo y el destino elegido para empezar su nueva vida fue Madrid.
Le daba pena dejar su pueblo porque eso suponía dejar también a su familia y
amigos, pero era necesario, así que aprovecharía el verano para disfrutar de
los suyos y en septiembre se marcharía.
Durante
el verano no paró un segundo, pasaba todo el tiempo que podía junto a los suyos
y aprovechaba cada momento libre para profundizar en la música. MCR había sido
sólo el principio, empezó a buscar más grupos de estilos parecidos y se
encontró con auténticas maravillas como Muse, Linkin Park, Sum 41 o Blink-182 y
rescató clásicos como Nirvana o Queen, aunque ninguno le transmitía la misma
fuerza y confianza que le transmitió MCR la primera vez que los escuchó.
Gracias a ellos había sido capaz de hacer todo lo que siempre había querido,
incluso tocar la guitarra. Lousi veía conciertos de MCR de manera casi
compulsiva, fijándose principalmente en Frank Iero y Ray Toro, los
guitarristas; el primero era energía pura, fuerza, alegría, locura, pasión y el
segundo era calma, clase, elegancia, precisión… Luly lo tenía claro, algún día
sería como ellos. Envidiaba la voz de Gerard Way, el cantante, tenía algo que
lo hacía único, y su puesta escena y su sentido del espectáculo eran únicos,
sólo él se movía así, jugaba con su voz, con su cuerpo (y el Frank, todo hay
que decirlo) de tal forma que no podías evitar acabar con la boca abierta. El
bajista, Mikey, era un ejemplo a seguir, había superado momentos difíciles sin
llamar la atención, tirando de fuerza de voluntad y apoyándose en su hermano
Gee. Estos chicos se habían convertido en un referente para ella y ahora que
iba a vivir en Madrid tenía que verlos en directo sí o sí…
Capítulo 2
Luly
se pasó toda la noche escuchando “su canción”, como ella la llamaba, repetía
una y otra vez “awake and unafraid” soltando así toda esa rabia contenida
durante tanto tiempo. Lo tenía claro, al día siguiente rompería con su chico,
no podía alargar más una relación que no le aportaba nada nuevo, llevaba tiempo
con la idea de la ruptura en su cabeza, pero nunca había tenido la fuerza
necesaria para hacerlo; pero ahora, gracias a ese grupo que su amigo le
descubrió era otra persona totalmente nueva, segura de sí misma, confiada…
Cuando
sonó el despertador a la mañana siguiente cogió rápidamente su móvil y le
escribió un sms a su novio: “Necesito hablar contigo, no estoy bien y tengo que
empezar a pensar más en mí misma que en los demás. Pequeño, esto no puede
seguir así, te quiero, pero con tu comportamiento cada día me alejas más de ti.
Cuando salga del instituto hablamos”. Dudó sólo durante un segundo si enviar el
mensaje o no, pero en ese momento se le vino a la cabeza “su canción” y pulsó
decidida la tecla enviar.
El día
en el instituto transcurrió con normalidad, Luly se pasó todo el día
agradeciendo a su amigo la lista de canciones de My Chemical Romance y le pidió
una lista nueva, necesitaba conocer más canciones de ellos, le daban tanta
fuerza.
Cuando
llegó a casa vio que tenía varias llamadas perdidas de su chico, era el momento
de poner fin a una etapa y empezar de nuevo, recuperar a la verdadera Luly y
vivir la vida de nuevo: -Hola pequeño, tenemos que hablar. -¿Qué te pasa nena,
he hecho algo mal? Sabes que eres lo más importante que tengo, por favor no me
dejes, cambiaré lo que haga falta. -Álex no puedo seguir así, sabes tan bien
como yo que esto no va a ningún sitio, estoy harta de estar en un segundo
plano, de que des a cualquiera más importancia que a mí, lo siento pero mi
paciencia se ha acabado, lo mejor será dejarlo, sabes que te quiero y que
puedes contar conmigo para lo que necesites, pero sólo como una amiga más. -¿Me
dejas? ¿De verdad? ¿Pero tú quién coño te crees que eres para dejarme a mí
niñata? Eres una hija de puta, estás sola, nadie te quiere porque eres mala y
retorcida y eres una puta friki -Álex no dejaba de gritarle e insultarla y ella
contenía las lágrimas como podía para que él no se sintiera más fuerte.- Vete a
la mierda, ve a llorarle a esos amigos que no me soportan y que te envenenan
con mentiras, ya te acordarás de mi y vendrás suplicando para que volvamos.
Álex colgó y Lousi se derrumbó, no podía creer todo lo que le él le había
dicho. No conseguía dejar de llorar, las palabras que Álex le había dicho
resonaban en su cabeza, cómo podía haberle hecho tanto daño.
Parecía
que nada iba a poder calmarla, pero en ese momento su teléfono sonó, era su
amigo, parecía que tenía telepatía: -¡Lul! ¿Escuchaste las canciones nuevas?
Lousi sólo podía llorar, no era capaz de parar. -Lul, ¿es por Álex verdad? ¿Qué
te ha hecho?
Lousi
le explicó como pudo todo lo que había pasado, su amigo la escuchó atentamente
y le dijo: -Cariño, todo lo que te ha dicho ese capullo es mentira, todos te
apoyamos y te queremos, eres la mejor persona que he conocido en mi vida, no
dejes que eso te afecte. Ahora tengo que irme, escucha “I’m not Okay” otra vez,
pero ahora a todo volumen, en un par de horas hablamos, seguro que estás mejor.
Te quiero Luly
Luly
hizo caso a su amigo, cogió sus cascos y puso la canción a todo volumen, gritó
cada palabra de la letra, sacó todo lo que llevaba dentro. Cuando acabó la
canción estaba mucho más relajada, recurrió una vez más a “su canción” para
terminar de fortalecer el ánimo y volvió repetir su mantra, “AWAKE AND
UNAFRAID”, esta vez más alto que nunca.
Capítulo 1
Marzo 2006
Lousi (o Luly, como la
llaman sus amigos) es una joven de 16 años, bastante alta en comparación con
sus amigas, que no sobrepasan el metro sesenta. Tiene una larga melena negra y
rizada que hace juego con sus oscuros ojos. Luly vive encerrada en una relación
sin futuro. Su chico, 8 años mayor que ella, sólo se preocupa por su propio
bienestar y la deja siempre en segundo plano, anteponiendo sus amigos a su
chica. Esta situación ha terminado por afectar a las notas de Luly, alejándola
así de su sueño de ser maestra. Pero todo esto cambió cuando su mejor amigo le
pasó una lista de canciones con sus respectivos significados. Todas eran del
mismo grupo: “My Chemical Romance”. Ella decidió escucharlos a ciegas, nunca le
habían gustado demasiado las pintas de los grupos que escuchaba su amigo, si no
les ponía cara sería más fácil no dejarse llevar por las apariencias. La
primera canción de la lista era “Cancer” y con sólo media canción ya estaba
totalmente enamorada del grupo, así que no lo pensó dos veces y siguió
escuchando una canción tras otra: “Welcome to the black parade”, “I’m not
okay”, “Mama”, “I don´t love you”… Todas eran magníficas, y la voz del
cantante, las guitarras, la batería, el bajo…todo sonaba tan bien. La lista que
había elegido su amigo le iba como anillo al dedo. Las canciones pasaban una
tras otra, todas eran geniales, pero cuando llegó la última no pudo contener
las lágrimas, parecía que la habían escrito para ella. Algo en su cabeza se
despertó, de repente tenía las respuestas que tanto había buscado para
solucionar sus problemas. Nadie había conseguido despejarle tanto la mente y
aclararle las cosas de esa manera y este grupo lo había hecho con sólo una
canción “Famous last words”. Se le quedó grabada una frase “awake and unafraid”,
esa sería su filosofía de vida, le echaría un par de ovarios a su situación y
tomaría las riendas en su vida, en sus estudios y en su relación.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)