domingo, 29 de septiembre de 2013

Capítulo 8


Cuando vio a Gonzalo marcharse corriendo Luly se derrumbó, empezó a llorar con rabia y desesperación. Hacía un mes que conocía a Gonzalo, pero podía decir con la boca bien grande que lo quería, que estaba totalmente enamorada de él y cada día que pasaba se veía un pasito más lejos de él.

La chica ocupó el sitio que había dejado libre Gonzalo y adoptó la misma postura, se tapó la cara con las manos, se agachó hasta que sus manos tocaron sus rodillas y siguió llorando como una cría. En ese momento alguien le pasó un brazo por la espalda y le dio un tierno beso en el pelo. La chica se giró con la esperanza de encontrar a su argentino, pero lo que vio fueron los enormes ojos  de Sergio, uno de sus compañeros de trabajo. Sergio era un par de años mayor que ella, muy alto (superaba el metro noventa) y delgado, muy moreno, tanto de piel como de cabello y llevaba un precioso tatuaje en su antebrazo izquierdo. Sergio era el único amigo de verdad que había encontrado en Madrid, no importaba la hora que fuese, él siempre estaba ahí para escucharla; aunque Luly nunca le había contado lo que sentía por Gonzalo, no entendía por qué, pero algo le decía que esa información podía esperar.

 

Luly se giró, hundió su cara en el pecho del chico, lo abrazó y continuó llorando. Sergio no le preguntó qué le pasaba, tan solo la abrazó, transmitiéndole cariño, apoyo y dulzura con ese gesto; sólo le dijo una frase:

 

-Sabes que estoy aquí para ti, ahora desahógate, tómate el tiempo que necesites y cuando estés preparada me cuentas lo que te pasa.

 

Después de más de diez minutos llorando sin parar, Luly empezó a serenarse, se separó de su amigo y le contó todo la historia con Gonzalo, lo que sentía por él y lo que había pasado entre ellos la noche que se conocieron.

Sergio no sabía cómo reaccionar, se quedó frío, no esperaba escuchar esa historia. Él estaba loco por Luly y saber que ella estaba enamorada de otro era la peor noticia que podía recibir. Se tomó unos  segundos para decidir qué hacer y optó por seguir con la versión amigo; le dijo que no se rindiese, que pelease por él, que ella era una chica increíble y guapísima y que cualquier hombre en su sano juicio daría la vida por estar con ella.

Tras oír las palabras de su amigo, Luly lo abrazó con fuerza y le pidió que la llevase a casa. Una vez allí volvió a pedirle otro favor un pelín más especial.

 -Grandullón, ¿te quedarías esta noche conmigo? No me encuentro con fuerzas para pasar otra noche sola pensando en Gonzalo y viendo películas pastelosas.

-Claro pequeñaja, me quedaré encantado. Dame cinco minutos, voy a por unas cosas, ve subiendo.

Sergio se acercó a la tienda del final de la calle y compró cervezas, helado de chocolate, palomitas y chucherías. Cuando Luly le abrió y vio todo lo que traía una gran sonrisa se dibujó en su cara, Sergio era el mejor amigo del mundo.

Al final sí hubo película pastelosa, pero verla abrazada a su amigo comiendo helado y chucherías era lo mejor que podía imaginar.

Cuando acabó la película Sergio sacó las cervezas y la botella de emergencia (una botella de Jack Daniels que Luly reservaba para los mejores y los peores momentos). Pasaron de la película noña a ver lives de MCR, Negative, Metallica …

 Se pasaban las horas volando y el alcohol iba haciendo efecto, Sergio y Luly estaban cantando a pleno pulmón y saltando en el sofá. Desde que Gonzalo pronunció la frase “y a los 17 conocí a mi chica” era la primera vez que Luly era realmente feliz, estaba en su salsa y todo gracias a su amigo

-Sergio, te quiero grandullón, eres el mejor amigo del mundo. –A Luly se le amontonaban las palabras por culpa de la borrachera.

Su amigo no pudo evitar reírse a carcajadas cuando la miró a la cara, estaba medio bizca, con un ojo casi cerrado y esa sonrisa de satisfacción que sólo ponemos cuando estamos  borrachos.

-Yo también te quiero, incluso con la cara que llevas ahora mismo. Luly se miró al espejo, después miró a su amigo y los dos rompieron a reir en una sonora carcajada.

 

El chico hizo un parón para ir al baño y fue entonces cuando aprovechó para poner sus ideas en orden. Realmente quería a Luly, ella lo veía como un amigo, pero igual era el momento de decirle lo que sentía, siempre podía echarle la culpa a la borrachera.

Pero cuando volvió al salón Luly estaba dormida como un tronco, así que lo más que pudo hacer fue cogerla en brazos para dejarla en la cama. Cuando Sergio volvía al salón para dormir en el sofá Luly le agarró por la camiseta y le dijo como pudo que se quedase con ella.

Sergio se metió en la cama con la chica, la abrazó y le dio un tierno beso en la mejilla. Estuvo mirando como dormía hasta que el sueño y el alcohol pudieron con él.

 

A la mañana siguiente Sergio se despertó pronto aunque no tenían que trabajar,  Jorge les había dado el domingo de descanso porque Lauti y su mujer volvían a Argentina el lunes y querían pasar el día en familia.

Se levantó sin hacer ruido y preparó el desayuno para los dos. Cuando acabó, volvió a la habitación para despertar a Luly.

-Pequeña alcohólica, el desayuno está listo y de postre te espera una sabrosa aspirina anti resaca.

La respuesta de la chica fue sacarle la lengua y darse media vuelta.

-No me obligues a sacarte de la cama, he preparado el desayuno y no voy a consentir que se enfría. Voy a contar hasta tres y si no te levantas voy a tirarte de la cama.

 Luly rió por lo bajo y se hizo la dormida para provocar a su amigo, que no tuvo más remedio que cogerla en brazos y llevarla al salón como si fuese un saco de patatas, echada encima del hombro.

 

Después del desayuno la chica se encargó de recoger todo el desorden que habían dejado la noche anterior mientras Sergio se daba una ducha. En ese momento su teléfono sonó, era un mensaje de Gonzalo; cuando iba a leerlo se dio cuenta de que tenía otro mensaje de él, se lo había mandado a las 3 de la mañana, pero con la que tenían formada Sergio y ella no había escuchado el móvil. Luly empezó leyendo el mensaje que Gonzalo le había dejado la noche anterior.

 

“Luly, voy a dejar a Carol, ella no me quiere y me he dado cuenta de que siento cosas muy fuertes por otra persona. Voy a ser valiente y empezaré a afrontar lo que me pasa”

 

 La chica empezó a saltar y a gritar, ¡la iba a dejar!, vale que en el mensaje no decía nada de ella, pero ¿por qué se lo iba a contar a ella a las 3 de la mañana sino era porque tenía algo que ver?

En ese momento de euforia se acordó del otro mensaje. Cuando acabó de leerlo toda la euforia que tenía después de leer el primer mensaje se esfumó.

 

Luly, he hablado con Carol, pero no puedo dejarla, me da miedo que esa persona no me corresponda y nadie vuelva a estar conmigo. Creo que voy  a volver a Argentina, por lo menos por un tiempo, para aclarar  mis ideas

 

No podía ser verdad lo que estaba leyendo, no entendía nada, primero le dice que va  a arriesgarse, que va a luchar por la persona a la que quiere, y horas después se arrepiente. La chica no pudo contener las lágrimas, si le pusieran a Gonzalo delante en ese momento lo único que haría sería darle un puñetazo en la cara.

Cuando Sergio salió del baño  y vio a Luly, sólo le dijo:

-¿Qué te ha hecho esta vez? Y la abrazó, dándole todo el cariño que Luly necesitaba en ese momento.

La chica le enseñó los mensajes y entonces Sergio se dio cuenta de que le habían dado el empujón que necesitaba para decirle lo que sentía a Luly.

 

-Lousi, está claro que esa otra persona eres tú, pero no puedes estar esperando a que se decida, ya le has lanzado mil indirectas para que se dé cuenta de lo que sientes por él y sinceramente, Gonzalo tiene que ser gilipollas, muy gilipollas, si te deja escapar por estar con una tía que se aprovecha de él. Una chica como tú merece lo mejor, y si me dejas puedo intentar dártelo. Lousi, te quiero  y no sólo como mi amiga, te quiero de verdad y si me das una oportunidad te puedo demostrar que soy la persona que te va a hacer olvidar a Gonzalo. Mira, hoy no tenemos que ir a trabajar, podemos pasar el día entero juntos, como una pareja y si cuando acabe no te gusta lo que has visto, mañana volveremos a estar como siempre. Qué me dices, ¿quieres ser mi chica por un día?

-Sergio, eres increíble, pero sabes que estoy enamorada de Gonzalo, no quiero hacerte daño o engañarte.

-No pienses en eso, déjame demostrarte todo lo que puedo ofrecerte y mañana me das la respuesta.

Luly se lo pensó un momento, pero finalmente aceptó, al fin y al cabo, Sergio era su amigo, el único que la hacía reír cuando nadie podía , era guapo, buena persona y un encanto, por qué no intentarlo. La chica lo miró unos segundos para acabar diciendo:

-Bueno grandullón, ¿y qué tienes pensado para impresionarme?

viernes, 27 de septiembre de 2013

Capítulo 7

 

¡La había besado, Gonzalo la había besado! Había sido todo tan rápido, casi no podía creérselo, pero no podía dejar de pensar en Carol, Gonzalo tenía novia, en Argentina sí, pero la tenía. Estaba haciendo un gran esfuerzo por no imaginarse con Gonzalo, el chico le encantaba, pero se acababan de conocer, trabajaban juntos, era el hijo de su jefe y tenía novia. Las cosas no iban a ser demasiados fáciles y volverían a verse el domingo en la cafetería.

 

Ni Luly ni Gonzalo habían podido pegar ojo pensando en el beso y en cómo sería el reencuentro a la mañana siguiente. Finalmente, ambos optaron por la normalidad absoluta, se dieron los buenos días y empezaron a trabajar. Ese día no hubo bromas ni jueguecitos a diferencia del día anterior, cada uno atendía a su trabajo y claro, eso no pasó desapercibido para Nico, que se acercó a hablar con Luly.

-Hola morochita

-¿Morochita? No sé lo que me has llamado, pero me gusta.

-Así es como decimos morenita en Argentina. ¿Puedo preguntarte una cosa?

-Claro Nico, ¿hay algún problema?

-Verás, ayer noté que mi hermano Gonza y tú teníais mucha química desde el primer momento y hoy apenas habéis hablado, ¿pasó algo anoche? -Luly no pudo evitar sonrojarse- No sé si mi hermano te lo comentaría ayer, pero él tiene novia, a ninguno nos gusta Carol, sabemos que se beneficia de  ser la novia del hijo de, sólo busca algo de fama,  pero Gonza está enganchado a ella, he hablado varias veces con él y siempre dice lo mismo, le da miedo dejarla porque piensa que nadie va a poder enamorarse de él, que nadie va a poder querer al hijo feo de Jorge y por eso aguanta que ella lo manipule y se aproveche de él. Y ayer cuando estabais juntos vi a mi hermano feliz, sonreía de verdad, se dice que no sonríes de verdad si no lo haces con los ojos, y ayer, cuando Gonza estaba contigo, sonreía con los ojos. No es de mi incumbencia si pasó algo entre vosotros ayer, pero quiero pedirte un favor, si te gusta o crees que puede llegar a gustarte, ten paciencia y demuéstrale lo que sientes; pero si sólo lo ves como un amigo o una distracción, por favor, házselo saber ya.

Luly estaba descolocada, no sabía qué decir, Gonzalo le dijo que tenía novia, pero no le contó lo que sentía realmente, estaba claro que el chico le gustaba desde la primera vez que lo vio, pero no sabía cómo digerir lo que le había dicho Nico. La chica se limitó a darle las gracias por la charla y a prometerle que no le haría daño a su hermano.

 

Al final del día Jorge se acercó a hablar con ella, y a Luly se le aceleró el corazón, ¿no le preguntaría también por Gonzalo, verdad? Esta vez la conversación fue mucho más agradable que la que había tenido en la mañana con Nico. Su jefe le dijo que Gonzalo le había comentado que ella tocaba la guitarra muy bien y que sería una buena idea para atraer clientes que tocase los sábados por la tarde en la cafetería.

-Por casualidad, ¿sabes cantar? –Le preguntó Jorge

-Bueno, lo intento, aunque eso de exponerme en público no le llevo del todo bien.

-Si te parece bien, el sábado de la semana que viene abrimos un par de horas más tarde y hacemos unas pruebas de sonido aquí, si estás dispuestas a comprometerte y conseguimos más clientes, en un par de meses tendrás un aumento de sueldo, ¿qué me dices?

-No perdemos nada por probar.

Jorge le dedicó una gran sonrisa y le tendió la mano, Luly le devolvió ambos gestos y se dieron un gran apretón de manos.

 

 

 

Se cumplía un mes  desde la charla con su jefe y lo de los mini conciertos los sábados por la tarde estaba dando resultado, Luly llevaba mejor lo de su miedo escénico, en gran parte gracias a Gonzalo, que había cumplido su palabra de colocarse en primera fila para que le resultase más fácil tocar, aunque la relación entre ellos era algo distante. En cuanto a los temas elegidos para sus conciertos nunca faltaba algo de My Chemical Romance, normalmente “Desert song”, “Demolition Lovers” o “Disenchanted”;  Sum 41, especialmente “Crash”, “Some Say” o “Pieces” y “King For A Day” de Green Day, para alegrar un poco la tarde.

Como esa tarde celebraba el primer mes trabajando y tocando en la cafetería haría un repertorio especial y daría un paso al frente(o por lo menos lo intentaría) con Gonzalo.

 

Luly empezó tocando “Summer song” de Satriani, después algunas de sus adorados MCR y un par de Blink-182, para acabar con una dedicatoria especial.

-Hace poco un amigo y el modo aleatorio de su IPod, hicieron que descubriese un grupo finlandés impresionante, Negative, me enamoré perdidamente de ellos desde que escuché la primera nota de la canción “Touchless”. Desde entonces los he escuchado todo lo que he podido y más y ahora quiero agradecerle a ese amigo el descubrimiento de este grupo tan increíble y el hecho de llevar en este pequeño escenario un mes. Espero que mi amigo sepa que estoy hablando de él y le guste la canción de Negative que he elegido, es “Still Alive”.

Luly miró de soslayo a Gonzalo, que estaba emocionado y sonrojado y apenas podía mirarla. La chica le dedicó una gran sonrisa y empezó a cantar, mirándolo directamente a él, ni siquiera quería disimular, necesitaba cantarle cada segundo de la canción a él, en parte, ella había estado muerta desde que rompió con Álex y cuando conoció a Gonzalo volvió a vivir y a ser feliz.

La chica ponía más énfasis en algunas partes de la canción mientras Gonzalo la miraba con adoración:In my deepest fears I'm losing you, even if somebody tried to stop my heart, I'm still aliveI will never give up”, “I'm right here where you want me to be fighting with myself”.

Cuando acabó de tocar todo el mundo empezó a aplaudir y a darle la enhorabuena, pero le faltaba alguien, Gonzalo no estaba, buscó a Nico con la mirada y éste le hizo un gesto con la cabeza indicándole que se había ido por la puerta trasera. Luly se disculpó con la gente que la rodeaba y salió corriendo para buscar a Gonzalo. Lo encontró sentado en la puerta trasera, llorando como un niño pequeño.

 -Gonza, ¿qué te pasa? Perdona si te ha incomodado lo de antes.

El chico seguía con la cara enterrada entre las manos y apoyado en sus rodillas, no dejaba de llorar; miró por un momento a Luly y la abrazó, la abrazó muy fuerte, como si no quisiese dejarla escapar, seguía llorando apoyado en el hombro de la chica. Ella sólo pudo devolverle el abrazo y acariciarle el pelo en una muestra de protección. Cuando Gonzalo consiguió calmarse empezó a hablar, ya no se abrazaban, pero bajo ningún concepto quería perder el contacto físico con la chica, así que le cogió la mano, la miró a los ojos, esos ojos que le encantaban y le volvían loco y le dijo:

-Luly, eres lo mejor que me ha pasado en un mucho tiempo, eres la mejor persona que he conocido en toda mi vida, eres guapísima, simpática, amable, trabajadora y una guitarrista y cantante inmejorable, esa es la razón por la que estoy llorando, una persona como yo no merece las palabras que has dicho ahí dentro, tengo novia, una novia que no me quiere pero a la que le debo respeto de todas formas y la noche en tu piso no os respeté a ninguna de las dos, hice mal besándote. Debes buscar a alguien que esté a tu altura y que no juegue con los sentimientos de las personas.

Gonzalo empezó a llorar otra vez, se levantó de un salto y se marchó corriendo.

jueves, 26 de septiembre de 2013

Capítulo 6

-Lousi, si quieres te acerco a casa, mi padre me ha dejado el coche para que no tengas que dejarte un dineral en el taxi.
-Emm, ¡claro!, muchas gracias Gonzalo. –La sonrisa estúpida seguía sin borrarse de su cara, estaba totalmente hipnotizada con el chico, su acento y su sonrisa, que era la más adorable del mundo, irradiaba felicidad por donde pasaba.

Subieron al coche y Gonzalo encendió su Ipod; por primera vez en todo el día ninguno de los dos sabía qué decir, pero el silencio no era incómodo en absoluto, disfrutaban de la música, de vez en cuando sus miradas se cruzaban, sonreían y volvían a la música. Comenzó a sonar otra canción, “Touchless” de Negative, era uno de las canciones más bonitas y tristes que Luly había escuchado, la voz del cantante era impresionante, sólo pudo cerrar los ojos y recostar la cabeza en la ventanilla del coche. Cuando llegó el estribillo las miradas de los chicos volvieron a cruzarse, ambos sonrieron y se ruborizaron, parecía que la canción leía sus pensamientos y decía lo que ninguno de los dos quería o podía decir: “Hold me…Kiss me…Love me…Don’t ever leave me”. Después de esa canción ninguno de los dos se atrevió a mirar al otro y sólo escuchaban la música. Así llegaron al piso del Lousi y entonces de manera inconsciente, la chica dejó que su cabeza hablase por ella:
-Gonzalo, ¿querrías subir?
-Ehhh, c- claro, c- claro. El chico tartamudeó al dar la respuesta, la propuesta de Luly lo había dejado totalmente descolado.
La chica le enseñó el piso, que tampoco tenía mucho que mostrar, salón poco amueblado, cocina minúscula con lavadero y cuarto de baño. Lousi dejó su habitación para el final, sin saber exactamente por qué, quizás porque era lo mejor de la casa o porque tenía a su queridísima guitarra presidiendo la estancia.
-Bonita guitarra Lousi, es una verdadera preciosidad
-¡Muchas gracias! Me la compré hace unos meses, estaba pasando por un momento personal algo complicado y nada más verla me enamoré. Ha sido la mejor terapia. -Luly recordó entonces su ruptura con Álex y no pudo evitar sentir un fuerte pinchazo en el estómago.
-Luly, sé que acabamos de conocernos, pero se ve de lejos que eres una chica increíble y no mereces estar mal, si quieres puedes contarme lo que pasó y así sueltas todo lo que llevas dentro. –Gonzalo le dedicó una de sus sonrisas enormes y sin darse cuenta otra sonrisa idéntica  se dibujó en la cara de la chica.
Luly empezó a contarle todo lo que había pasado con Álex, como apareció la música para hacerle ver las cosas de otra manera y darle ese empujoncito que todos necesitamos para dar un puñetazo en la mesa y cambiar las cosas.
 En las casi 3 horas de conversación también hubo tiempo para la vida de Gonzalo.
-He  visitado muchos países gracias a las giras de mi padre, pero cuando Lauti cumplió los 10 Jorge decidió dejar la música y fue entonces cuando empecé  a tener la  vida de un niño normal. A los 16 tuve mi primera novia, pero duró muy poco y a los 17 conocí a mi chica.

“Y a los 17 conocí a mi chica”, esas palabras resonaban en la cabeza de Luly, tenía novia, su argentino de sonrisa y acento perfecto, tenía novia; pero, ¿y las miraditas y las sonrisas? ¿y las bromas en la cafetería? Cualquiera que los viese desde fuera pensaría que entre ellos había algo, ¿o eran imaginaciones suyas?
Luly intentó mantener la compostura y hacer las preguntas típicas en esa situación.
 -¿Y cómo lleváis la distancia?
-La verdad es que no muy bien, siempre tengo que ser yo el que la llama y se preocupa por ella, hay veces que pienso que no le importo, que en realidad está conmigo sólo por la fama que tiene mi padre en mi país. Luly, ¿te importa si cambiamos de tema? No me siento del todo cómodo, ¿por qué no tocas algo para mí?

La chica no podía negarse, cogió su guitarra y empezó a tocar “Cryin” de Joe Satriani, le había costado mucho aprender esa canción y se sentía especialmente orgullosa de haberla sacado.

 

Gonzalo estaba impresionado, no podía dejar de mirarla, estaba tan sexy tocando la guitarra y la canción era una de sus favoritas, de manera inconsciente se sentó con las piernas cruzadas delante de ella, apoyó los codos en las rodillas y se dedicó a mirarla con la boca abierta hasta que acabó de tocar.

 

-¡Luly, tocas genial! Y encima has elegido una de mis canciones favoritas, me encanta Joe Satriani. Sabes, podría proponerle a mi padre que toques los sábados por la tarde en la cafetería, ¿qué te parece?

 -Gonzalo no sé, me da mucha vergüenza tocar delante de la gente, suelo bloquearme si hay mucha gente mirándome.

 -Vamos a hacer un trato, deja que se lo diga a mi padre y si acepta prometo ponerme en la mesa más cercana al escenario, haz como ahora, mira a tu guitarra y piensa que estamos solos, así lo clavarás, estoy seguro. 

-Bueno…podríamos intentarlo.

Al ver que Luly aceptaba su propuesta Gonzalo se levantó del suelo de un salto y la abrazó como un niño pequeño abraza a sus padres después de regalarle su juguete soñado, se podía decir que el chico era la viva imagen de la felicidad.

 


 Después del abrazo Gonzalo se quedó mirándola, era realmente guapa, tenía unos ojos oscurísimos, profundos  y enormes y los labios más carnosos y apetecibles que había visto nunca.  Sin pensarlo dos veces se acercó más a ella y la besó, fue un beso rápido, se podía decir que sólo dejó que sus labios rozasen los de ella, pero fue el mejor beso de su vida. En ese momento Gonzalo se acordó de Carol, su chica, no se sentía mal por ella, era una auténtica zorra, sabía que lo utilizaba, pero no quería que Luly se sintiese como un segundo plato, así que se disculpó y salió rápidamente del piso de la chica.

miércoles, 25 de septiembre de 2013

Capítulo 5

Su primer fin de semana en la cafetería había llegado, se levantó a las 9 para arreglarse y a las 10 ya estaba en el trabajo. Jorge le dejó las llaves para que abriese y empezase a colocar las mesas, él llegaría un poco más tarde por no sé qué asunto familiar.
Luosi ya estaba en su tarea cuando Jorge llegó, pero no estaba sólo, venía custodiado por 4 chicos de diferentes edades, todos muy parecidos a él, definitivamente eran sus hijos.
Su jefe se acercó a ella y le presentó a los chicos(efectivamente, eran sus hijos): Nico era el mayor,23 años, rubio, ojos azules y bastante alto; Fede era el segundo, 21 años, pelo castaño, algo más bajo que Nico y ojos oscuros, Lauti el pequeño, 15 años, rubio y de ojos azules, muy bajo, era la definición de adorabilidad y por último le presentó a Gonzalo, el mediano, 19 años,  alto y muy delgado, no era especialmente guapo, pero tenía el acento argentino más bonito del mundo y una mirada que transmitía buen rollo, Luly no podía dejar de mirarlo, estaba embelesada y eso que era el hermano más normalito.

Tras las presentaciones de rigor Jorge le dijo que sus hijos serían sus compañeros de trabajo todos los fines de semana y que Gonzalo estaría algunas tardes también (esa fue la parte que más le gustó). Tras las noticias todos se pusieron manos a la obra, el ambiente de trabajo era espectacular, la mañana se pasó volando, era como si se conociesen de toda la vida y la química con Gonzalo era increíble, se hacían bromas y se reían por cualquier cosa, todos estaban pendientes de ellos dos, pero eso parecía no importarles.
Al acabar el día de trabajo se fueron a cenar todos juntos, incluyendo a la mujer de su jefe, Nancy, argentina también y guapisíma, era normal que sus hijos fuesen tan perfectos. En la cena hablaron de todo un poco, Nancy y Jorge le contaron las típicas historias vergonzosas de la infancia de sus hijos que todos los padres  cuentan en las reuniones, a Luly le dolía la barriga de tanto reir; también le contaron un episodio bastante complicado de los primeros meses de vida de Gonzalo, por lo visto, Jorge había sido un músico bastante conocido en Argentina, estaba empezando a darse a conocer en otros países y  uno de los destinos de su gira era Brest, en Francia, Nancy estaba embarazadísima de Gonzalo y a pesar de la oposición de su marido, decidió acompañarlo. Un día antes de volver Nancy se puso de parto, así que tuvieron que retrasar la gira y permanecer en Francia un par de meses. Cuando volvieron a Argentina empezaron a notar que algo no iba bien en Gonzalo y tras una revisión le dijeron que tenía meningitis, los médicos les dieron pocas esperanzas, Gonzalo tenía más del 60 % de posibilidades de no salir adelante y si salía el riesgo de que le quedasen secuelas era del 90%. Tras muchas revisiones y noches de hospital todo salió bien y no le quedaron secuelas. Tras escuchar la historia a Lousi se le encogió el estómago y Nico, para romper el momento tan triste, describió a su hermano con una frase muy curiosa: “Gonza es un luchador desde la cuna, el hijo de puta tiene los huevos igual de grandes que los de un Miura”. Tras esa frase nadie pudo contener la risa y  la cena volvió al mismo ambiente distendido y alegre.


Sin darse cuenta ya habían pasado las 12 de la noche, así que se disculpó con su jefe y familia y puso rumbo a una misión imposible: encontrar taxi para volver a casa. Mientras esperaba alguien le tocó en el hombro, se giró asustada, pero al ver que era Gonzalo una sonrisa enorme (y sumamente estúpida) se dibujó en su cara.

Capítulo 4

Septiembre 2006
Llegó el final del verano y con él la mudanza. Lousi había encontrado un piso en una zona tranquila de Madrid, no era gran cosa, pero era barato y podría pagarlo durante algunos meses con el dinero que tenía ahorrado hasta que encontrase algún trabajo compatible con sus estudios. Su nueva vida estaba a punto de empezar, lo que Luly no sabía era que esta nueva vida iba a tener más cambios de los esperados, cambios que se harían visibles muy pronto.

Las primeras semanas en Madrid estaban siendo bastante complicadas, la orientación de Luly era nula y claro, salir por la ciudad le resultaba una tarea casi imposible. Había empezado a echar currículos en varias cafeterías y tiendas que le ofrecían la posibilidad de trabajar en un turno de tarde. Las clases eran muy completas, pero disfrutaba sabiendo que en un par de años podría entrar en la universidad.

Estaba a punto de cumplirse el primer mes desde su llegada a Madrid cuando Lousi recibió una llamada de un número desconocido: -Buenas tardes, ¿Lousi Novoa? -Sí, soy yo, ¿quién pregunta? -Te llamo desde la cafetería DePlata, hace unas semanas nos dejaste tu currículum y nos gustaría que trabajases con nosotros. -¿De verdad? No sabe lo bien que me viene, soy estudiante y acabo de independizarme, ¿cuándo podría incorporarme? -Si quieres, mañana mismo, entrarías en el turno de las 6 de la tarde y estarías hasta las 10. -¡Genial! Mañana mismo estoy allí, muchas gracias. Luly estaba emocionada, ¡tenía trabajo! Llamó rápidamente a su madre para darle la noticia y en seguida empezó a pensar en cómo serían sus compañeros, qué tipo de gente iría a esa cafetería…. Por lo que le habían dicho en la entrevista el sueldo no era muy alto, cobraría alrededor de 500 euros, pero con eso tendría suficiente para pagar el piso y podría empezar a ahorrar, con suerte ese verano podría cumplir otro sueño, viajar a Buenos Aires, Argentina.

Cuando llegó a la cafetería le dieron su uniforme, un delantal negro con lleno de detalles rockeros impresionantes. DePlata era una cafetería increíble, tenía guitarras eléctricas en las paredes, vinilos de rockeros de todas las épocas, póster de los Rolling, de Jimmy Hendrix, de los Ramones,Led Zeppelin…y su jefe, Jorge, argentino, 50 años aproximadamente, era la bondad hecha hombre, además era muy atractivo, tenía un montón de tatuajes y el pelo largo recogido en una coleta. Nada más llegar, Jorge le presentó a todos sus compañeros, la gran mayoría chicos y a cual más guapo, Luly tenía la sensación de que no iba a estar precisamente incómoda en el trabajo. Jorge le dio algunas instrucciones a Lousi y cuando llevaba escasos 15 minutos en la cafetería ya estaba trabajando como una más. Al acabar el día Luly se reunió con Jorge y acordaron que los fines de semana ella trabajaría la jornada completa, aumentado su sueldo 150 euros más. Pero trabajar los fines de semana iba a regalar a Lousi algo más que 150 euros extra.

Capítulo 3

Mayo 2006

A pesar del tiempo pasado desde su ruptura con  Álex, Luly seguía repitiendo en su cabeza una y otra vez la última conversación que había tenido con él; había memorizado cada insulto, pero no para flagelarse, sino para evitar caer en la tentación de volver a llamarle.
El curso casi había acabado, sus notas habían vuelto a ser las de siempre y finalmente podría hacer bachillerato, pero no seguiría en su pueblo, el cambio debía ser completo y el destino elegido para empezar su nueva vida fue Madrid. Le daba pena dejar su pueblo porque eso suponía dejar también a su familia y amigos, pero era necesario, así que aprovecharía el verano para disfrutar de los suyos y en septiembre se marcharía.

Durante el verano no paró un segundo, pasaba todo el tiempo que podía junto a los suyos y aprovechaba cada momento libre para profundizar en la música. MCR había sido sólo el principio, empezó a buscar más grupos de estilos parecidos y se encontró con auténticas maravillas como Muse, Linkin Park, Sum 41 o Blink-182 y rescató clásicos como Nirvana o Queen, aunque ninguno le transmitía la misma fuerza y confianza que le transmitió MCR la primera vez que los escuchó. Gracias a ellos había sido capaz de hacer todo lo que siempre había querido, incluso tocar la guitarra. Lousi veía conciertos de MCR de manera casi compulsiva, fijándose principalmente en Frank Iero y Ray Toro, los guitarristas; el primero era energía pura, fuerza, alegría, locura, pasión y el segundo era calma, clase, elegancia, precisión… Luly lo tenía claro, algún día sería como ellos. Envidiaba la voz de Gerard Way, el cantante, tenía algo que lo hacía único, y su puesta escena y su sentido del espectáculo eran únicos, sólo él se movía así, jugaba con su voz, con su cuerpo (y el Frank, todo hay que decirlo) de tal forma que no podías evitar acabar con la boca abierta. El bajista, Mikey, era un ejemplo a seguir, había superado momentos difíciles sin llamar la atención, tirando de fuerza de voluntad y apoyándose en su hermano Gee. Estos chicos se habían convertido en un referente para ella y ahora que iba a vivir en Madrid tenía que verlos en directo sí o sí…

Capítulo 2

Luly se pasó toda la noche escuchando “su canción”, como ella la llamaba, repetía una y otra vez “awake and unafraid” soltando así toda esa rabia contenida durante tanto tiempo. Lo tenía claro, al día siguiente rompería con su chico, no podía alargar más una relación que no le aportaba nada nuevo, llevaba tiempo con la idea de la ruptura en su cabeza, pero nunca había tenido la fuerza necesaria para hacerlo; pero ahora, gracias a ese grupo que su amigo le descubrió era otra persona totalmente nueva, segura de sí misma, confiada…
Cuando sonó el despertador a la mañana siguiente cogió rápidamente su móvil y le escribió un sms a su novio: “Necesito hablar contigo, no estoy bien y tengo que empezar a pensar más en mí misma que en los demás. Pequeño, esto no puede seguir así, te quiero, pero con tu comportamiento cada día me alejas más de ti. Cuando salga del instituto hablamos”. Dudó sólo durante un segundo si enviar el mensaje o no, pero en ese momento se le vino a la cabeza “su canción” y pulsó decidida la tecla enviar.
El día en el instituto transcurrió con normalidad, Luly se pasó todo el día agradeciendo a su amigo la lista de canciones de My Chemical Romance y le pidió una lista nueva, necesitaba conocer más canciones de ellos, le daban tanta fuerza.
Cuando llegó a casa vio que tenía varias llamadas perdidas de su chico, era el momento de poner fin a una etapa y empezar de nuevo, recuperar a la verdadera Luly y vivir la vida de nuevo: -Hola pequeño, tenemos que hablar. -¿Qué te pasa nena, he hecho algo mal? Sabes que eres lo más importante que tengo, por favor no me dejes, cambiaré lo que haga falta. -Álex no puedo seguir así, sabes tan bien como yo que esto no va a ningún sitio, estoy harta de estar en un segundo plano, de que des a cualquiera más importancia que a mí, lo siento pero mi paciencia se ha acabado, lo mejor será dejarlo, sabes que te quiero y que puedes contar conmigo para lo que necesites, pero sólo como una amiga más. -¿Me dejas? ¿De verdad? ¿Pero tú quién coño te crees que eres para dejarme a mí niñata? Eres una hija de puta, estás sola, nadie te quiere porque eres mala y retorcida y eres una puta friki -Álex no dejaba de gritarle e insultarla y ella contenía las lágrimas como podía para que él no se sintiera más fuerte.- Vete a la mierda, ve a llorarle a esos amigos que no me soportan y que te envenenan con mentiras, ya te acordarás de mi y vendrás suplicando para que volvamos. Álex colgó y Lousi se derrumbó, no podía creer todo lo que le él le había dicho. No conseguía dejar de llorar, las palabras que Álex le había dicho resonaban en su cabeza, cómo podía haberle hecho tanto daño.
Parecía que nada iba a poder calmarla, pero en ese momento su teléfono sonó, era su amigo, parecía que tenía telepatía: -¡Lul! ¿Escuchaste las canciones nuevas? Lousi sólo podía llorar, no era capaz de parar. -Lul, ¿es por Álex verdad? ¿Qué te ha hecho?
Lousi le explicó como pudo todo lo que había pasado, su amigo la escuchó atentamente y le dijo: -Cariño, todo lo que te ha dicho ese capullo es mentira, todos te apoyamos y te queremos, eres la mejor persona que he conocido en mi vida, no dejes que eso te afecte. Ahora tengo que irme, escucha “I’m not Okay” otra vez, pero ahora a todo volumen, en un par de horas hablamos, seguro que estás mejor. Te quiero Luly
Luly hizo caso a su amigo, cogió sus cascos y puso la canción a todo volumen, gritó cada palabra de la letra, sacó todo lo que llevaba dentro. Cuando acabó la canción estaba mucho más relajada, recurrió una vez más a “su canción” para terminar de fortalecer el ánimo y volvió repetir su mantra, “AWAKE AND UNAFRAID”, esta vez más alto que nunca.

Capítulo 1

Marzo 2006


Lousi (o Luly, como la llaman sus amigos) es una joven de 16 años, bastante alta en comparación con sus amigas, que no sobrepasan el metro sesenta. Tiene una larga melena negra y rizada que hace juego con sus oscuros ojos. Luly vive encerrada en una relación sin futuro. Su chico, 8 años mayor que ella, sólo se preocupa por su propio bienestar y la deja siempre en segundo plano, anteponiendo sus amigos a su chica. Esta situación ha terminado por afectar a las notas de Luly, alejándola así de su sueño de ser maestra. Pero todo esto cambió cuando su mejor amigo le pasó una lista de canciones con sus respectivos significados. Todas eran del mismo grupo: “My Chemical Romance”. Ella decidió escucharlos a ciegas, nunca le habían gustado demasiado las pintas de los grupos que escuchaba su amigo, si no les ponía cara sería más fácil no dejarse llevar por las apariencias. La primera canción de la lista era “Cancer” y con sólo media canción ya estaba totalmente enamorada del grupo, así que no lo pensó dos veces y siguió escuchando una canción tras otra: “Welcome to the black parade”, “I’m not okay”, “Mama”, “I don´t love you”… Todas eran magníficas, y la voz del cantante, las guitarras, la batería, el bajo…todo sonaba tan bien. La lista que había elegido su amigo le iba como anillo al dedo. Las canciones pasaban una tras otra, todas eran geniales, pero cuando llegó la última no pudo contener las lágrimas, parecía que la habían escrito para ella. Algo en su cabeza se despertó, de repente tenía las respuestas que tanto había buscado para solucionar sus problemas. Nadie había conseguido despejarle tanto la mente y aclararle las cosas de esa manera y este grupo lo había hecho con sólo una canción “Famous last words”. Se le quedó grabada una frase “awake and unafraid”, esa sería su filosofía de vida, le echaría un par de ovarios a su situación y tomaría las riendas en su vida, en sus estudios y en su relación.