Luosi ya
estaba en su tarea cuando Jorge llegó, pero no estaba sólo, venía custodiado
por 4 chicos de diferentes edades, todos muy parecidos a él, definitivamente
eran sus hijos.
Su jefe se
acercó a ella y le presentó a los chicos(efectivamente, eran sus hijos): Nico
era el mayor,23 años, rubio, ojos azules y bastante alto; Fede era el segundo,
21 años, pelo castaño, algo más bajo que Nico y ojos oscuros, Lauti el pequeño,
15 años, rubio y de ojos azules, muy bajo, era la definición de adorabilidad y
por último le presentó a Gonzalo, el mediano, 19 años, alto y muy delgado, no era especialmente
guapo, pero tenía el acento argentino más bonito del mundo y una mirada que
transmitía buen rollo, Luly no podía dejar de mirarlo, estaba embelesada y eso
que era el hermano más normalito.
Tras las
presentaciones de rigor Jorge le dijo que sus hijos serían sus compañeros de
trabajo todos los fines de semana y que Gonzalo estaría algunas tardes también
(esa fue la parte que más le gustó). Tras las noticias todos se pusieron manos
a la obra, el ambiente de trabajo era espectacular, la mañana se pasó volando,
era como si se conociesen de toda la vida y la química con Gonzalo era
increíble, se hacían bromas y se reían por cualquier cosa, todos estaban
pendientes de ellos dos, pero eso parecía no importarles.
Al acabar el
día de trabajo se fueron a cenar todos juntos, incluyendo a la mujer de su
jefe, Nancy, argentina también y guapisíma, era normal que sus hijos fuesen tan
perfectos. En la cena hablaron de todo un poco, Nancy y Jorge le contaron las
típicas historias vergonzosas de la infancia de sus hijos que todos los
padres cuentan en las reuniones, a Luly
le dolía la barriga de tanto reir; también le contaron un episodio bastante complicado
de los primeros meses de vida de Gonzalo, por lo visto, Jorge había sido un
músico bastante conocido en Argentina, estaba empezando a darse a conocer en
otros países y uno de los destinos de su
gira era Brest, en Francia, Nancy estaba embarazadísima de Gonzalo y a pesar de
la oposición de su marido, decidió acompañarlo. Un día antes de volver Nancy se
puso de parto, así que tuvieron que retrasar la gira y permanecer en Francia un
par de meses. Cuando volvieron a Argentina empezaron a notar que algo no iba
bien en Gonzalo y tras una revisión le dijeron que tenía meningitis, los
médicos les dieron pocas esperanzas, Gonzalo tenía más del 60 % de
posibilidades de no salir adelante y si salía el riesgo de que le quedasen
secuelas era del 90%. Tras muchas revisiones y noches de hospital todo salió
bien y no le quedaron secuelas. Tras escuchar la historia a Lousi se le encogió
el estómago y Nico, para romper el momento tan triste, describió a su hermano
con una frase muy curiosa: “Gonza es un luchador desde la cuna, el hijo de puta
tiene los huevos igual de grandes que los de un Miura”. Tras esa frase nadie
pudo contener la risa y la cena volvió
al mismo ambiente distendido y alegre.
Sin darse
cuenta ya habían pasado las 12 de la noche, así que se disculpó con su jefe y
familia y puso rumbo a una misión imposible: encontrar taxi para volver a casa.
Mientras esperaba alguien le tocó en el hombro, se giró asustada, pero al ver
que era Gonzalo una sonrisa enorme (y sumamente estúpida) se dibujó en su cara.